Cuando hablamos de contaminación del suelo, al igual que en los casos del agua y de la atmósfera, nos referimos a la pérdida de su calidad natural debido a la presencia de sustancias ajenas o tóxicas, que cambian sus propiedades químicas y lo hacen incompatible con la vida, tanto la natural (fauna y flora silvestre) como la humana (agricultura, jardinería, etc.).
Estas sustancias contaminantes pueden ser de tipo líquido, sólido o incluso gaseoso, y suelen ocasionar reacciones químicas impredecibles o incontrolables, contrarias a la estabilidad necesaria para el desarrollo de la vida. Algunos de dichos contaminantes suelen ser el petróleo, los pesticidas y agroquímicos, los desechos industriales o la basura, cuando no sustancias radiactivas o metales pesados, fruto de la labor industrial y energética del ser humano.
Causas de la contaminación del suelo
Como se ha dicho, la contaminación del suelo responde usualmente a la mala disposición de residuos procesados de la actividad industrial, comercial o energética del ser humano, como plásticos, químicos, toxinas o solventes. La extracción de hidrocarburos (y sobre todo métodos agresivos como el fracking) es también una importante fuente de daño y contaminación de los suelos.
En muchos casos, el origen de dichas sustancias es bélico, como las minas de guerra o el material que esparcen las bombas de todo tipo (explosivas, incendiarias, atómicas, etc.), más allá del daño físico que el impacto genera.
Fuente: https://concepto.de/contaminacion-del-suelo/#ixzz5vmOlRonH
No hay comentarios:
Publicar un comentario